Por un Hoy no circula para las balaceras
Martes, 13 Mayo, 2008
Según los pronósticos, la venganza de El Chapo Guzmán por la muerte de su hijo será terrible. ¿Más? Como si no fuera suficiente con las matazones que se han desatado, todo parece indicar que esto se va a poner más heavy metal. Digo, si así van a ser las cosas porque según el gobierno calderonista no va a dar marcha atrás (sí, ajá), por lo menos deberían de organizar mejor las cosas, ahí como cosa suya.
Digo, ya es suficientemente difícil con las balaceras que de por sí se dan por cosas más nimias como el robo de autos y carteras (cosas también explicables cuando, a pesar de los años que llevamos lidiando con el hampa, todavía no sabemos responder a los atracos con profesionalismo; ahí está el caso de la señora que, encañonada y todo por un bribón, cuando éste le grita “!Déme su celular!” La asustada mujer responde: “04455…”. Así no se puede), como para todavía perdernos las cosas buenas de la vida por cuidarnos de no quedar en medio de un bonito encuentro cercano del tercer tipo entre la soldadesca y los sicarios de algún cártel de moda que andan como Gabino Barrera.
O sea, si por ser confundido con un policía megaperrón o un narco marca Acme te pierdes los juegos de la liguilla, el estira y afloja EPR-Mouriño (qué onda con Juan Camilo, ¿por qué insiste en dialogar con la guerrilla si y sólo si ésta viene en onda Hello Kitty?) y las batallas en el desierto perredista, pues no se vale.
Sería de muy mal gusto andar como Chapito en fuga y no poder atestiguar el reencuentro entre Chuchos y Encinistas, por ejemplo, en el mejor estilo de Verónica y Cristian Castro.
Por supuesto, no se trata de demeritar la naturaleza trascendente de estas gestas contra el narco que nos devuelven a los idílicos tiempos de Juan Orol, del tipo charros contra gángsters. La cosa es hacerlas más racionales, antes de que el PAN y Convergencia continúen con su intención de permitir que el Ejército patrulle la Ciudad de México y nos haga sentir como en Nocupétaro, Ciudad Juárez y Zongolica: 1) Un Hoy no circula para las balaceras, que también generan contingencias en el miedo ambiente; 2) que descuartizamientos y degüellos sean lejos de las zonas escolares y en horas no hábiles; 3) que se organice un debate nacional para la privatización de las matazones; 4) los tiroteos deben seguir la máxima del exorcista mayor de España, el padre José Antonio Fortea, cuando trata de extraerle los demonios a los poseídos: “Si a las tres horas no salen, hay que dejarlo para otro día”.
jcalixto@milenio.com


